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11 • noviembre • 2022

📌 Argentina

Eduardo Bonafede. La escritura y la soledad

Entrevista de Victoria Lerario publicada en Cuadernos de Picadero N° 41: Imprescindibles de la Escena Nacional.

Eduardo Bonafede

En 2021 el Instituto Nacional del Teatro presentó un ciclo de conversaciones con destacados referentes de la escena teatral del país, que se emitieron a través del canal de YouTube bajo el nombre "Imprescindibles de la escena nacional".

Victoria Lerario: Dentro de este ciclo del INT vamos a tener un encuentro con un referente de la Patagonia. Tengo la alegría de ser quien entreviste a Eduardo Bonafede, dramaturgo, director de teatro, arquitecto urbanista. ¿Cómo fueron tus años en Rosario y cómo decidiste radicarte en Ushuaia?

Eduardo Bonafede: Soy rosarino y desde muy chiquito quería ser actor, dedicarme al teatro o al cine. Por esas cuestiones de la vida, cuando terminé la secundaria me inscribí para estudiar Arquitectura. En 1983 recién recibido de arquitecto urbanista me vine para acá, a Tierra del Fuego. Tenía un matrimonio amigo que se había recibido conmigo en Rosario y me habían dicho que había un puesto vinculado con el planeamiento de diseño urbano. A partir de febrero de 1983 yo estaba viviendo en Ushuaia.

Victoria Lerario: ¿Cómo se dio esa decisión en tu vida?

Eduardo Bonafede: Cuando me recibí yo sabía que no me podía quedar en Rosario, la situación durante el gobierno militar, la situación económica, política, social era compleja. Mi idea siempre había sido irme al sur, a la Patagonia. No pensaba que me iba a ir tan lejos pero ese matrimonio amigo me convenció. Tierra del Fuego era todavía Territorio Nacional, no éramos provincia. Pero políticamente era un lugar tan convulsionado como otros. Era bastante más llevadero.

Victoria Lerario: Vos escribiste Aquellas cartas que después se publicó y se convirtió en la primera obra teatral que ganó el Premio Nacional. ¿Cuánto influyó en la escritura vivir en esta isla?

Eduardo Bonafede: Totalmente, yo había escrito algo antes de entrar en la facultad. Cuando llegué a Tierra del Fuego me abrió la cabeza. Me puse en contacto con un grupo de teatro emblemático y tenía la necesidad de escribir lo que me pasaba. El tema del desarraigo, estar lejos de mis afectos fue muy fuerte. Y todo ese tema de la distancia, la lejanía. Antes era más difícil llegar hasta acá, había pocos vuelos y muchas escalas. Todas esas cosas más el nuevo clima (en Rosario tenía las cuatro estaciones), acá tenemos dos. Eso me fue llevando a las cartas, incluso con la enfermedad de mi madre que fallece en 1990. Todo eso me fue llevando a escribir esas cartas que se van encadenando y que hablan de la amistad, de los afectos, con los padres, con el amor y los hijos. Eran personajes que se iban encadenando a través de cartas y fue muy conmovedor porque fue la primera obra que escribí en Tierra del Fuego y me gané un premio nacional, la obra se montó con co-producción con el Teatro San Martín. Viajé para estar presente en el estreno. La verdad que fue muy fuerte y a partir de ahí nunca más dejé de escribir.

Victoria Lerario: Además te dedicás a la arquitectura que es el arte de proyectar la forma ¿Cuánto hay del Eduardo arquitecto en el Eduardo actor, director y dramaturgo?

Eduardo Bonafede: Mucho, haciendo un trabajo con un referente mío Hugo Aristimuño, un gran director de la Patagonia, de Viedma, trabajamos con el tema de la proxémica teatral tiene mucho que ver con la arquitectura, la relación del hombre con su hábitat, del hombre con el hombre, del hombre consigo mismo. El tema de la arquitectura está muy presente en el teatro porque yo traigo la visión, cuando estoy escribiendo, del ámbito teatral, arquitectónico. Así que fue muy fuerte y me marcó, la idea de puesta en escena, escenografía, iluminación, se hizo como algo muy integral anexar la arquitectura con el teatro.

Victoria Lerario: ¿Cómo conviven el actor, dramaturgo, director? Porque además de escribir tus obras, las actuás y has dirigido muchas de tus obras.

Eduardo Bonafede: Lo que más me gustó siempre fue actuar. Pero cuando empecé a estar en el grupo TEF (Teatro Experimental Fueguino) creado en los 70 por Roberto Sargenti, la dramaturgia surge como necesidad de plasmar lo que me interesaba como actor, desarrollarlo en el espacio teatral, mostrar lo que me pasaba viviendo en este lugar. Hoy ser actor y ser dramaturgo son las cosas que me enloquecen. La dirección surgió porque Tierra del Fuego, no tiene muchos directores, por lo menos que hayan tenido un estudio. Me surge como necesidad. En 2001 formé un grupo Tres por tres y tuve la necesidad de desarrollarme como director y con el tiempo me fue gustando, fui trabajando con muchos actores y actrices, fui formándolos y en este momento está como en paralelo la actividad de dirección como la de actuación y dramaturgia. Pero si tengo que elegir me gusta más actuar y escribir que dirigir. Disfruto mucho cuando actúo y me dirigen a mí.

Victoria Lerario: En 1994/5 fuiste distinguido como dramaturgo con la beca UNESCO en Avignon, Francia. ¿Qué nos podés contar?

Eduardo Bonafede: Yo venía con una experiencia en 1991 con el grupo TEF habíamos trabajado con un director francés que vino a Tierra del Fuego a montar una obra que tuviera relación con nuestro territorio. Ése fue mi contacto. Hizo un trabajo actoral con nosotros y como estaba en la selección oficial del Festival de Avignon, nos llevó a Francia, estuvimos un mes y medio. En 1994 me presenté a un concurso y, entre más de 600 escritores, gané junto con un escritor cubano. Estuvimos en un centro cultural cerca de Avignon desarrollando la beca. Para mí fue maravilloso. Y cuando vi los nombres de quienes se habían presentado, no lo podía creer. Estuve desde noviembre de 1994 hasta marzo de 1995. Fue una experiencia maravillosa. Escribir una obra de teatro y trabajar con una traductora francesa para montar la obra allí. Fue una obra que tenía que ver con los pueblos originarios, con el exterminio, con los primeros pobladores, los buscadores de oro. Fue una experiencia muy importante, llevé mucha bibliografía para poder escribir algo interesante.

Victoria Lerario: Esto de la dramaturgia que comentabas, de la necesidad, imagino que uno viviendo en un lugar tiene la necesidad de contar la historia de ese lugar, la visión de ese lugar, uno tan particular como Ushuaia. ¿Cómo está atravesada tu dramaturgia por todo lo que tiene que ver con este hábitat, con el desarrollo de nuestra historia, articular la historia de la ciudad más joven de la Argentina con un pasado histórico tan amplio? Tu dramaturgia viene a poner en escena, a rescatar muchas cuestiones que forman parte de nuestra identidad. Has nombrado muchos de los tópicos que aparecen en las obras ¿Cómo podrías definir tu dramaturgia? ¿Se podría definir? ¿Qué cosas lo atormentan y lo apasionan a Eduardo Bonafede?

Eduardo Bonafede: Si leen mi dramaturgia siempre está atravesada por el tema de la soledad de este lugar, sobre todo en la época en la que yo me vine a vivir aquí, el tema de la distancia, de la marginalidad. En todas mis obras aparece la marginalidad de este lugar. El clima, toda esta maravilla que nosotros adoramos, la nieve, el frío y que, en otro momento, odiamos. Todo tuvo que ver. La historia que es bastante reciente. Hasta principios del Siglo XX en Tierra del Fuego había descendientes de los pueblos originarios, toda la historia de los buscadores de oro, recorriendo el territorio en la parte norte, sobre todo. La gran inmigración que vino desde distintos sectores: Croacia, Italia, España, todo eso me fue marcando en el desarrollo; lo planteo en historias liminares, estar en el borde, en la frontera, en lo más bajo de la Argentina, separado por un estrecho y estamos en una isla. A veces me hace pensar si se desprende y quedamos a la deriva, todas esas cosas me fueron marcando y quedaron en mi dramaturgia.

Victoria Lerario: Tus obras, además, no solo con tu compañía sino con otras compañías han recorrido distintos países. ¿Hay alguna experiencia que te haya marcado más que otras?

Eduardo Bonafede: Tuve la suerte entre 2000 y 2015, época de gran desarrollo de mi actividad pude viajar a Festivales en Chile, Perú, Cuba, EEUU, Francia. Lo que más me marcó fue haber participado en el Festival de Avignon pero después tuve un gran desarrollo con el pueblo peruano, estuve en Lima, Arequipa, Cuzco. He conocido muchos grupos de otros países.

Victoria Lerario: ¿Vos crees que hay un mito alrededor de esto de vivir en el fin del mundo? ¿Cómo se percibe esto?

Eduardo Bonafede: Cuando hicimos el trabajo con el director francés, apareció eso místico de Tierra del Fuego, de estar en lo más austral del mundo, siempre hay una mirada especial por nuestra lejanía, por nuestra distancia. Algo de una extrañeza, extravagante.

Victoria Lerario: ¿Hay imprescindibles en la vida de Eduardo Bonafede?

Eduardo Bonafede: Sí, me gusta mucho la dramaturgia de Beckett, me siento un poco identificado, el tema de la marginalidad y de la condición humana, de los personajes oscuros, escenografías oscuras pero a la vez, dándole un sentido del humor. Los escritores rusos, también, y argentinos, Tito Cossa, Mauricio Kartun, Ricardo Monti.

Victoria Lerario: ¿Y alguna mujer?

Eduardo Bonafede: Tengo muchas amigas: María Rosa Pfeiffer, Patricia Suárez con las que he compartido encuentros de teatro y me apasionan como escritoras. Hay un montón, bueno, Griselda Gambaro.

Victoria Lerario: Sos referente del teatro patagónico y fueguino. Aquellas cartas, la primera obra que se editó por nuestra editora de cultura provincial y has salido a surcar este camino para muchas generaciones. Gente que sigue apostando a estrenar tus obras, a trabajar con vos. ¿Cuál es tu visión actual del teatro fueguino?

Eduardo Bonafede: Para serte sincero, veo una falta de referentes que se encarguen de desarrollar una dramaturgia fueguina. Yo he tratado de trabajar también en cuanto a la docencia, hacer una apertura para que la gente más joven se dedique a escribir, incluso sobre temas más actuales que los que yo he tratado, pero en este momento, lo noto como medio vacío. Lo que vos estás empezando a escribir es muy interesante, con las cosas que has presentado en el museo, pero no encuentro otras personas que lo hagan. Algunos emergentes en Río Grande, pero todavía lo veo como que falta un poco.

Victoria Lerario: Esa necesidad desde los talleres de materiales que uno usa para trabajar, la referencia a nuestro espacio, cómo se percibe aquí el resto del país. Hay obras de teatro argentino que uno quiere representar toda la vida. Creo que está esa necesidad de decir desde dónde contamos la vida; percibimos la realidad desde un punto de vista que no es el nuestro. Porque es completamente distinto desde la ubicación geográfica hasta algo que es muy palpable: la Cruz del Sur acá no está al sur. Entonces surge esa necesidad imperiosa…

Eduardo Bonafede: La mayoría de las obras que se producen en Tierra del Fuego tienen que ver con dramaturgias de otros lugares, trabajan mucho con dramaturgos de Buenos Aires, por ahí, con otros escritores de Santa Fe o de Córdoba. Se apunta mucho a un teatro que no es de este lugar. Por eso te digo que hay una falta de dramaturgia fueguina. A veces, los mismos actores de mi grupo me dicen ¿por qué no hacemos una obra de otro autor? Y yo quiero trabajar lo que tenga que ver con este lugar, con la vida nuestra, lo que pasa aquí, que sea interesante para llevar después al resto del país. Yo estuve en muchos festivales de teatro y la mirada que tiene la gente que va a ver lo de otras provincias, ya sea público, crítica, directores de otras provincias, les interesa ver qué se desarrolla en Tierra del Fuego, como producto de lo que sucede en esta provincia. Lo que pasa con el clima, con la gente, con la historia y eso me resulta, a mí, apasionante como dramaturgo. Tanto la municipalidad como el INT ayudan en esta dirección.

Victoria Lerario: La necesidad de hablar del lugar donde vivimos, tener ese material, dejar un legado que otorgue ese punto de vista.

Eduardo Bonafede: Por eso me parece muy interesante que yo haya podido editar mi dramaturgia porque los libros vuelan, te representan en todo el país.

Victoria Lerario: Es increíble el trabajo que hacés por el teatro. No solamente producciones como dramaturgo, también presidís la Asociación Civil Teatro del Hain, el primer teatro independiente de Ushuaia. ¿Cómo se impulsa ese deseo hasta concretarlo?

Eduardo Bonafede: Una cosa muy importante en mi vida. Hasta 2000 teníamos que pedir por favor un espacio para poder trabajar, en cines, jardines de infantes, clubes… todo el tiempo estábamos pidiendo permiso para llevar a delante nuestra actividad. Eso me impulsó a buscar lugares hasta que apareció ese galpón, bien ubicado, pudimos comprarlo. Formamos una asociación. Ahí montamos el teatro más austral del mundo y fue el primero. Gracias al INT pudimos ampliarlo y ahora está muy bien equipado.

Victoria Lerario: Es un teatro que todo el tiempo está creciendo, para mí es el teatro más precioso que tenemos en Ushuaia y en la provincia.

Eduardo Bonafede: Yo como arquitecto me dediqué a dirigir la obra arquitectónica, ahora es emblemático. Reconocido en todo el país.

Victoria Lerario: ¿Cómo surge el Teatro del Hain? ¿Por qué ese nombre?

Eduardo Bonafede: A través de mi investigación sobre pueblos originarios aparece que el Hain no es solo la choza ceremonial sino también el ritual de pasaje de la adolescencia a la adultez. Para mí el teatro es ritual, así que nada mejor que poner ese nombre, como algo ceremonial.

Victoria Lerario: Tan vinculado con nuestra identidad, con nuestros antepasados que trabajamos constantemente, reivindicar muy buena elección del nombre como símbolo.

Eduardo Bonafede: Sí, yo también creo que sí. Inclusive para la gente que no vive en Tierra del Fuego, crea una perspectiva, te preguntan qué es Hain, uno tiene posibilidad de contar, es muy representativo.

Victoria Lerario: Yo sé que durante la pandemia no has parado de producir, no ha logrado detenerte. ¿Cuál es el presente de Eduardo Bonafede?

Eduardo Bonafede: Es un momento de mi vida particular, la dramaturgia era mi obsesión, estaba permanentemente escribiendo. Ahora estoy más tranquilo. Si estoy con ganas, lo hago, sino lo dejo. Cuento con un grupo maravilloso de actores y lo que escribo lo voy pergeñando en cuanto a la gente que tengo, después estoy con la dirección de varias obras mías, la que estoy trabajando con vos, que es una obra de un dramaturgo de Buenos Aires, Carlos Diviesti, también me gratifica; escribió sobre una mujer que tiene que ver con este lugar. En cuanto a la actuación estoy en dos obras de teatro, me he ocupado durante la época de la pandemia de estar en actividad, si no podíamos encontrarnos de forma presencial lo hacíamos a través del ZooM, que sé no es lo mismo, pero nos permitía tener un acercamiento, estar en contacto, no perdernos, estar juntos en lo mismo, tener la esperanza de que en algún momento íbamos a poder encontrarnos de nuevo y esto es lo que sucedió. Nos hemos podido encontrar, con todos los recaudos, he podido continuar con mi actividad, no me paró. No me sentí en ningún momento deprimido, dije, hay que seguir para adelante. También la escritura tiene que ver con una soledad que no tiene que ver con la pandemia, surge de uno mismo.

Victoria Lerario: Este lugar tan particular donde vivimos suele ser muy generoso en oportunidades, están todas las condiciones, pero hay que ir por ello. Uno tiene que ser muy determinado en construir. Vos has sabido marcar ese rumbo tan definido. Te preguntaba por el teatro fueguino ahora te pregunto ¿cuál es la visión del teatro argentino en general?

Eduardo Bonafede: Lo veo como en un momento de crisis. Creo que tiene que ver un poco con la pandemia y, por otro lado, creo que se está tratando de buscar un nuevo camino que tiene que ver con cosas que han aparecido en los últimos tiempos y me parecen muy importantes, el tema de la discriminación, de la aceptación de otras personas, de la mujer, de la posición que tiene la mujer en este momento, me parece que la búsqueda va por ahí en este momento, la diversidad de géneros, pero creo que está como en un momento de crisis. Eso es lo que yo siento. Pero hace un año y medio que no he podido viajar ni siquiera a Buenos Aires, por el tema de la pandemia, por lo tanto, tengo una visión momentánea de lo que pasa en este momento en el resto del país. Trato de ver lo que pasa en forma on line, pero creo que es eso que se trata de una búsqueda, de encontrar un nuevo camino, que tiene que ver con esto que está pasando, por estos grandes cambios políticos, económicos, sociales de la Argentina y del mundo.

Victoria Lerario: Yo sé que muchos de los sueños que has tenido, ese Eduardo viviendo en Rosario, ese Eduardo llegando a Ushuaia al día de hoy muchos se han cumplido, ¿cuáles son los que quedan por cumplir?

Eduardo Bonafede: Ahora estoy trabajando con Hugo Aristimuño con una obra de un autor español, lo tengo como un sueño que me pueda dirigir otro director, que no me tenga que autodirigir, es un sueño poder concretar esta obra porque es muy interesante, se llama Perdonen la tristeza de Eusebio Calonge. Es una obra que Aristimuño quiere mucho, que tuvimos la suerte, a través de una beca que hice con él, de poder trabajar con este material. Yo quiero desarrollar mi labor como actor. Por otro lado, que sé que no se va a dar nunca, mi sueño es protagonizar una película…

Victoria Lerario: ¿Y por qué no se va a dar nunca?

Eduardo Bonafede: Y yo pienso que no, a esta altura. Salvo que… ahora hay un desarrollo bastante interesante en cinematografía acá en Tierra del Fuego y por ahí uno tendría tener la oportunidad. Yo desde chico tenía el sueño de ser un actor de cine. Y otro sueño podría ser participar de festivales a nivel internacional, volver a viajar con la actividad teatral, ver otro tipo de teatro que no tiene nada que ver con el nuestro.

Victoria Lerario: Para cerrar ¿qué es el teatro para Eduardo Bonafede?

Eduardo Bonafede: Yo creo que, en mi caso, el teatro para mí es vida, es mi vida. No podría hacer otra cosa que no fuera esto. Inclusive habiendo terminado mi actividad como arquitecto cuando me jubilé en la provincia mi vida pasa todo por esto. Yo creo que es eso, no podría definirlo de otra manera, es una pasión, todo pasa por el teatro: desarrollar mi dramaturgia, la actuación, la dirección, creo que es eso, no lo podría definir de otra manera. Tal vez soy un obsesivo, muchas veces me lo han dicho, familiares, mis hijos… todo pasa por el teatro. Y sí, no podría hacer otra cosa. Y en el momento en que no tenga tantas ganas de escribir o no tenga tantas ganas de actuar lo haré desde otro lugar, pero siempre con el compromiso con la actividad, yo creo que también he colaborado con mucha gente que forma parte de mi grupo y de la Asociación.

Victoria Lerario: Y de la comunidad también…

Eduardo Bonafede: Ellos lo han visto reflejado en todas las obras que he hecho, que te pueden gustar o no te pueden gustar, pero han visto reflejado este espacio, este clima, esta geografía, todo este espacio urbano, yo creo que lo han visto plasmado en mis obras. He marcado una huella o un rumbo y eso me hace sentir feliz. Y el espacio que me da ahora el INT me reconforta.

Victoria Lerario: Totalmente merecido. Larga vida al teatro, a tus puestas, a tu actuación que siempre hacen muy bien.

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